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  • por Diego M. Vidal

“Son más peligrosas y más certeras las canciones que las balas”


Desde Zona Veredal “Heiler Mosquera”, Puerto Asís, Putumayo, Colombia

En la Zona Veredal de Transición y Normalización donde se encuentra estacionado el Bloque Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-Ep), cada día se parece al otro sin novedades aparentes mientras el proceso de paz se desarrolla con pasmosa lentitud. A la sazón, recorrer el campamento, entre casas precarias y callejuelas embarradas por la humedad amazónica, se convierte en rutina habitual para este cronista que, a pesar de ser el único periodista y además extranjero que convive entre la guerrilla, le permite derrotero tranquilo que provee historias de vida para ser contadas.

Los saludos se repiten puerta a puerta y de guardia en guardia, que vigilan lo que acecha desde el exterior en esta región donde los paramilitares aún actúan con impunidad. En ese transitar, los pasos encuentran un cambio de escenario y aparece la naturaleza un poco más tupida, profusa en árboles y arbustos, animales de granja desperdigados que se atraviesan en el camino y restos del primer acampado de la guerrilla antes de mudarse una buena parte a las casillas de construcción seca y chapa.

Se oye música al fondo de la floresta, una barraca con techo de caucho y nylon sobre troncos de madera protege a un grupo de músicos. Entre acordes de acordeón y guitarra, ensayan los “Los Rebeldes del Sur”. Todos son guerrilleros de los distintos frentes de las Farc-Ep que componen el Bloque. Entre ellos está “Euder Forero”, según su nombre de guerra, o “Guambi” como cariñosamente los llaman sus camaradas. Tiene 30 años y los últimos 16 los pasó alzado en armas con la insurgencia más antigua del Continente americano.

De niño anduvo a los saltos por varios Estados (provincias) pero se define caqueteño, el mayor de 11 hermanos, todos combatientes o simpatizantes de las Farc-Ep, y miembro de la columna “Teófilo Forero”, una unidad de fuerzas especializadas que tuvo a maltraer al Ejército colombiano. Sin embargo, no sólo el fusil ha ocupado su vida guerrillera. “En la organización una de las partes importantes es la cultura”, dice Euder y enumera “canto, poesía, teatro, todo lo que sea manifestación cultural”

En tu caso escogiste la música

De un tiempo para acá me fui proyectando ser músico. Me encanta la composición fariana, que tenga contenido proletario, y en eso estoy trabajando para ser cada día mejor. Compongo e interpreto.

Mientras estaban en plena actividad combativa, ¿tenías tiempo para tocar la guitarra, hacer música?

En algunas partes de las guerrillas surgieron músicos destacados como Julián Conrado, Lucas Iguarán o Cristian Pérez, entre otros. En cuanto a nuestra columna los operativos, la acción bélica, fue llevada más allá, porque la “Teófilo Forero” fue una fuerza de élite. Decían que si acababan con la “Téofilo” podían acabar con las Farc, entonces todas las nuevas estrategias militares, la tecnología gringa, etcétera, lo estrenaban con nosotros, así que lo que tuviera que ver con la parte cultural fue muy reducido porque nos tocó estar en la vanguardia y nuestro accionar fue muy activo en lo político-militar. Recién desde hace un año y medio, que me liberaron de actividades es que me pude dedicar de lleno a lo que me gusta e integrar “Los Rebeldes del Sur”.

Carlos Andrés Ricaurte Rodríguez, tal el nombre real de “Euder”, espera su reinserción a la vida civil en el marco de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc-Ep y piensa mantenerse como militante “a disposición de nuestros líderes del Partido y cumplir en la esperanza que tienen puesta en nosotros para participar en los eventos y la parte política”, explica “Guambi”.

¿Y por fuera de las Farc?

La idea es ir mejorando las composiciones, en otro lenguaje pero siempre con el mismo objetivo, la misma visión: seguir protestando contras las cosas malas, hablando de nuestras convicciones y continuar ayudando como músicos al movimiento, para que esta revolución continúe adelante.

En vez de balas serán canciones.

Correcto. Son más peligrosas y más certeras las canciones. El fusil era una vía más que teníamos para reforzar la lucha y para no dejarnos matar fácilmente. Aunque va a ser muy difícil que el Estado cumpla con protegernos frente a los paramilitares cuando estemos sin las armas, pero hay que tomar un riesgo más.

“Guambi” no pierde nunca la sonrisa ni el sosiego que lleva en la mirada, que le delata su origen campesino y humilde como la mayor parte de sus compañeros.

Con la certeza de que vienen tiempos duros y de pelearla en otros terrenos, no menos peligrosos, se anima y aspira a que con su voz y la guitarra alcance el propósito de una Colombia distinta.

“Usted sabe que la poesía es más potente que cualquier otra cosa”, sentencia mientras rasga la cuerdas y entona “Sueños libertarios” bajo una selva que muy pronto dejará de ampararlo.


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