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  • por Diego M. Vidal

A 20 años del hallazgo de los restos del Che Guevara


El 28 de junio de 1997, treinta años después de su asesinato en La Higuera, tras una investigación histórica, antropológica y geodésica que consumió casi dos años, son hallados los restos del Comandante Ernesto Che Guevara y siete de sus compañeros.

Fueron trasladados a La Habana, Cuba, para brindarles honras fúnebres y escoltados (reconstruyendo el camino que el Che y la Columna 8 “Ciro Redondo” realizaran los primeros días de enero de 1959) hacia el Memorial al Che Guevara en la ciudad de Santa Clara, provincia de Villa Clara, para su homenaje permanente.

“¡Gracias por venir a reforzarnos en esta difícil lucha que estamos librando hoy para salvar las ideas por las cuales tanto luchaste, para salvar la Revolución, la patria y las conquistas del socialismo, que es parte realizada de los grandes sueños que albergaste!”, señaló el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, ante una multitud congregada frente al monumento que muestra al Che, como en sus días de combate, oteando hacia el Sur que lo vio nacer y partir a liberar en su batalla final.

Convertido en mito, leyenda o como bandera de las luchas y resistencias de todos los pueblos del mundo, la imagen y el ejemplo del Comandante Ernesto Che Guevara ha traspasado las fronteras geográficas y del tiempo.

Fetiche turístico, emblema en la música rock o contestataria, en blusas y otras prendas, la foto vacía y sin contexto es superada por la realidad cuando las diversas cátedras creadas en todo el mundo para estudiarlo, tienen asistencia masiva de jóvenes.

Incluso, fuerza de la moda, el intento de estampar su imagen en bebidas alcohólicas o compañías aéreas tuvo el correlato de resistencia a ser desvirtuado del rol como figura política del Siglo XX.

Durante las últimas cinco décadas, el Che ha simbolizado la rebeldía de los jóvenes y encabezado las manifestaciones con las más diversas consignas. Desde las revueltas francesas de mayo 1968, atravesando las protestas y luchas callejeras y clandestinas contra las dictaduras que azotaron Latinoamérica durante la década de los ’70, hasta los reclamos contra las guerras imperiales en lo que va de este Siglo XXI.

Cincuenta años pasaron desde aquel cobarde asesinato que lo inmortalizó y continúan vivos los motivos de su lucha contra el imperialismo, la construcción de una sociedad distinta conformada por relaciones sociales y económicas más justas, que crearía ese Hombre Nuevo que vería la luz en un futuro no muy lejano. Incluso la Cuba que vio su esplendor revolucionario, ya no es la misma. Pero esta isla y su pueblo, por el que entregó horas sin descanso, familia y sangre de las heridas que acumuló en la Sierra Maestra en pos del triunfo contra la dictadura de Fulgencio Batista o después, en las obligaciones que asumió como estadista al frente de los cargos que la Revolución le requirió, tiene en el Che el ejemplo incuestionable del inconformista, la crítica sincera de los problemas a solucionar, el ideal de esa comunidad organizada y solidaria.

Hoy, ante la imposición de políticas anexionistas, un mundo multipolar que intenta contrapesar al poder imperial de Estados Unidos, con la humanidad en franco retroceso evolutivo, cuando resurgen aquellas facciones del fondo de la Historia, con el rostro de la intolerancia, el fascismo avanzando dentro de países desarrollados, los dueños del capital gobernando naciones relegadas del reparto mundial; la fuerza del símbolo da paso al contenido de su pensamiento y cobra superior vigencia cuando aparece la visión premonitoria de un hombre que trascendió los márgenes de su tiempo y permanece eternizado en las conciencias.

“(...) no hay que olvidarse que el imperialismo funciona extraterritorialmente, ya no es los Estados Unidos una potencia que trabaja solamente allí en los Estados Unidos; sus capitales están por todo el mundo, juegan con ellos, los quitan y los ponen de tal manera que ese debilitamiento de la base económica del imperialismo ayuda a romper su fortaleza y ayuda a la paz, a la paz mundial, a la paz global, que es lo que nos interesa a nosotros.(...) Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.

Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder.

Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación, también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehúyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está allí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.

(...)Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica”*

*“Influencia de la Revolución Cubana en América Latina” – 18 de mayo de 1962 / “Crear dos, tres, muchos Vietnam, es la consigna” – 16 de abril de 1967, Ernesto Che Guevara


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