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  • por Diego M. Vidal

Comandos y espías argentinos en tierras uruguayas


En la noche del jueves 17 de enero se llevó a cabo un asalto en el exclusivo country “El Faro”, ubicado en la localidad uruguaya de Carmelo. La justicia oriental ya confirmó que entre 5 y 8 individuos llegaron desde el río, presuponen que en lancha, con pasamontañas y armas de guerra. Sólo uno de ellos actuó a cara descubierta y era quien daba las órdenes, mientras el resto se dirigía a él como “comisario”. Se alzaron con un magro botín de entre 4 y 5 mil dólares, pero las sospechas de la policía local apuntan a que tenían como objetivo el secuestro de un empresario argentino que tiene residencia en ese barrio privado. Su nombre es Alejandro Talevi, un mesadinerista que operaba en Buenos Aires y con fuertes vínculos con la Unión Cívica Radical (Ucr), partido integrante de la alianza derechista Cambiemos que encabeza Mauricio Macri.

Talevi huyó de Argentina y dejó un tendal de acreedores entre los que se encuentran políticos y gente del club Boca Juniors. Al parecer el grupo asaltante iba con las directivas de “extraer” al financista de manera clandestina y llevarlo a rendir cuentas. Operación típica de servicios de inteligencia al estilo CIA o del Mossad israelí. Para eso también llevaban dos cargadores con 49 proyectiles calibre 243 y un cargador Glock 9 milímetros con 14 municiones, por si la cosa se ponía pesada, y 8 juegos de esposas, halladas en un bolso que dejaron en su huida.

¿Cómo encaja el escándalo de espionaje ilegal en argentina ante lo que a primeras luces se ofreció como un hecho grave de inseguridad? En la causa que tramita el Juez Federal, Alejo Ramos Padilla, contra el falso abogado y autodenominado agente de la Drug Enforcement Administration (DEA, por su acrónimo en inglés o Administración para el Control de Drogas, traducido al español) Marcelo Sebastián D´Alessio, hay un audio del procesado en el que reconoce haber apretado a una ex pareja de Talevi para averiguar su paradero. Según consigna el diario Tiempo Argentino “D’Alessio conocía desde la infancia de ambos a una exnovia de Talevi, Victoria Munín. La mujer declaró como testigo en las últimas horas en Dolores, donde describió las presiones del falso abogado para sonsacarle información sobre su ex pareja. En los llamados y mensajes, Marcelo me pedía información, me pedía todo lo que supiera sobre éste, por ejemplo si se contactaba conmigo, cuándo fue el último contacto, si sabía dónde estaba. Le contesté que no tenía ningún tipo de relación con él”, transcribe el periodista Néstor Espósito de la declaración que hizo la mujer en sede judicial.

“Hola Carlos. ¿Cómo estás? Espero esta semana poder resolver eso. Ahí le metí presión a la ex novia de Talevi. Nos interesa a todos saber dónde está la fortuna que falta... A mí me contó que esa financiera madercoop le cambiaban los pesos por euros a de Vido con un 6% SPREAD adicional ya que era plata de la corrupción”, es otra de las conversaciones de D´Alessio con respecto al financista y está dirigida al fiscal argentino Carlos Stornelli. Éste funcionario del fuero Federal de Argentina se encuentra en el ojo de la tormenta de espías paraestatales, recelado de ser parte o cabeza de una organización dedicada a extorsionar empresarios y ex funcionarios de los gobiernos kirchneristas. Entre los miembros de esta banda el magistrado Ramos Padilla detectó a agentes orgánicos e inorgánicos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), ex policías e integrantes del poder judicial argentino. Esto fue posible por los datos recabados en allanamientos de la vivienda de D´Alessio e información surgida de sus celulares.

Si se sigue el hilo de la actuación de este personaje, por sus propios testimonios registrados a través de Whatsapp y audios que enviaba, su presencia en la República Oriental del Uruguay también tuvo visos de espionaje sin saber aún el propósito de ese accionar. Al menos se conoce con certeza, por ahora, que le realizó una cámara oculta al uruguayo Facundo Trías quien representaba empresas iraníes en Sudamérica. Ese contacto le sirvió a D´ Alessio para especular con la detección de una célula terrorista de Hezbollah y así la “vendió” en Argentina y a Stornelli. Con todo, es posible inferir que la presencia del “espía” porteño (quien decía también responder a la Embajada de EE UU en Argentina, desmentido por la propia delegación diplomática) en Uruguay, pudo haber servido para rastrear a Talevi y darle caza o sacarle el dinero (unos cuantos millones de dólares) que por su origen espurio no podría ser reclamado.

¿Marcelo D´Alessio se encargó de la logística o fue parte de la partida que incursionó en “El Faro”? ¿Fueron agentes de inteligencia argentinos y ex integrantes de fuerzas de seguridad de ese país? Es sabido que entre los planes de la AFI se consideraba la posibilidad de montar una sede de inteligencia en territorio bonaerense, formada por policías fuera de servicio y al menos dos de ellos, ex comisarios, fueron confirmados como nexos o jefes de D´Alessio: Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk, uno y otro con pasado por lo menos nebuloso en la Policía de Buenos Aires. Ahí regresamos al “comisario” que dirigía el comando cazador de Talevi.

La podredumbre que comenzó a surgir de esta investigación penal, donde cada día salen a luz más datos y testigos, con países como Estados Unidos e Israel de fondo y destinarios de algunos de los informes secuestrados, ya cruzó el Río de la Plata pero todavía no sacude la tibieza otoñal charrúa. En tanto los diputados del Frente Amplio Gerardo Núñez y Luis Puig, cruzaron el charco para entrevistarse con colegas y el propio magistrado Ramos Padilla. De regreso a Montevideo deberán poner en conocimiento del gobierno nacional la gravosa situación bilateral con la que la administración de Macri puede mellar las relaciones entre vecinos, para más en el contexto del proceso electoral que transcurren las dos naciones y generan expectativas en toda la región.


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